Viajes de idiomas, aquellos estereotipos.
Es bueno recordar de vez en cuando que esta vida no es a blanco y negro y muchos menos que cuando uno incursiona en las experiencias de viajes lingüÃsticos va a ser todo de color rosa.
Â
Buscando información en internet sobre un viaje que querÃa planear a Japón, me enteré de un sÃndrome muy interesante que al parecer sufren turistas asiáticos a ParÃs, llamado, precisamente, el ‘sÃndrome de ParÃs’. Que implica algo asà como una severa depresión cuando la verdadera ciudad luz choca con los estereotipos que se tiene de ella.
Â
Y esto no solo pasa en ParÃs, como bien podemos suponer muchos al viajar. Y los viajes lingüÃsticos no se salvan de estos juegos mentales con los que a veces nos predisponemos las personas.
Â
Todos partimos de un cierto tipo de ideal para decidir a donde viajar y no en una semana de turismo, sino más de un mes conviviendo en otro medio y aprendiendo otro idioma. Algunos podemos tener los ‘anti-estereotipos’, como pensar que en Nueva York todos son agresivos y hay un ladrón a cada lado de la esquina y terroristas cada dos por tres. Pero la mayorÃa solemos dejarnos guiar por las construcciones idealistas que nos venden en propagandas de escuelas de idiomas o en cartillas turÃsticas.
Â
Pero creo que la mayorÃa, en cierta forma, estamos preparados para enfrentar la realidad con los sueños que tenÃamos. No es divertido, en definitiva pero creo que a todos nos va a chocar encontrarnos con un ParÃs que se comporta más agresiva que apasionada de lo que esperábamos.Â
Â
Por otro lado, creo que existe demasiada información en internet, que nos permite reunir variados puntos de vista sobre un lugar, de modo que podemos conjugar comentarios totalmente rosas con aquellos sumamente destructivos de un mismo lugar. Esto nos ayuda tanto a crearnos una expectativa algo más realista pero también a deslindar cuando es que parece que se exagera –para bien o para mal-.
Â
Sé de una muchacha que realmente sufrió cuando viajó a Nueva York, tenÃa todo el estereotipo de que esta ciudad era como lo pintaba en Sex & The City, asà que supongo que el choque debió ser radical cuando sintió la simpatÃa de los residentes y la enorme mezcla de rostros y tradiciones recorriendo esas calles. Y más todavÃa cuando el individualismo propio de esta ciudad le dio un golpe de realidad a esta chica: no iba a encontrar a una Miranda o Samantha para conversar en un súper chic restaurante ni encontrar el amor de su vida en una tienda Gucci. Claro que esto se debe a que estaba viajando para aprender un idioma no para hacer una vida…
Â
No soportó más de una semana y regresó al final de mes aturdida, frustrada e irritada jurando que nunca más volverÃa a viajar a Estados Unidos y que preferÃa Inglaterra porque todos eran ¿educados?
 Debemos ser cuidadosos al construir ideales, sueños y estereotipos cuando decidimos viajar. Lo mejor siempre será informarse al máximo y no hacer juicios de valor anticipados para no ser falsamente decepcionados. Â

