Tolerancias lingüÃsticas
VeÃa hace un momento, durante mi descanso del medio dÃa, un canal de televisión por cable y en un programa de información de noticias, hacÃan una mediana entrevista a aun chef que vivÃa hace ya bastantes décadas en mi paÃs. Este era francés y por tanto, decÃa habÃa traÃdo toda su influencia gastronómica para mezclarla con la maravillosa comida de mi patria.
Pues bien, en verdad este hombre era muy bueno en la cocina, demostraba como podÃa hacer desde pan francés hasta una suerte de comida novo andina es decir, una suerte de comida que se crea a partir de la mixtura de comida extranjera con la nativa, lo que equivale a decir creppes con champiñones y queso serrano, ensaladas andino- francesas, entre otras.
Sin lugar a dudas, este hombre era bastante exclusivo en la preparación de platos de fondo, postres y demás. Además, él mismo decÃa que habÃa llevado estudios (además de los franceses) sobre nuestra cocina (la peruana) y que con mucha dedicación y paciencia habÃa aprendido a combinar los diferentes sabores y las exquisitas sazones criollas para incorporarlas en su famoso restaurante que tanto dinero aparentemente le daba.
AsÃ, conforme avanzaba la entrevista me fui dando cuenta que este chef aún tenÃa mucho del acento francés en su habla: decÃa con fuerte nasalización las palabras que requerÃan una ‘n’; y no sólo eso, sino que a algunas palabras en femenino las trataba como si fuesen masculinas (por ejemplo, dijo ‘el harina’). Sin embargo, estoy segura que sus confusiones idiomáticas pasaban como marca de su procedencia que a un desdén por su frágil manejo oral.
Yo me puse a pensar en las veces en las que los latinos aprendemos un idioma y todo lo que debemos de hacer para adquirir el dejo. Esto se ejemplifica aún más cuando estamos en los paÃses en donde se habla tal lengua y muchas veces somos sÃmbolo de marginación porque no poseemos tal acento. He escuchado casos en los que las personas corrigen todo el tiempo a los inmigrantes y hasta se burlan por sus faltas de fonación correctas o de concordancia, en el peor de los casos.
Mi paÃs no es asÃ, y puedo prever que lo más seguro es que ninguno de los paÃses de habla hispana lo sea. Y esto se debe fundamentalmente a nuestro aprecio por lo extranjero y no a nuestro rechazo. Ese chef, con la cantidad de años que vivÃa en mi paÃs (decÃa que más de 20), podÃa ya manejar la lengua bastante bien y tal vez a la perfección. Yo hace poco hice un viaje al Brasil (por no mas de 3 semanas) y me fijé tanto a la lengua que al llegar otra vez al mÃo, pude entablar conversaciones muy fluidas con el profesor que me enseñó hace algunos meses atrás. Sin embargo, si bien este chef sabÃa la estructura gramatical de la lengua no se preocupaba por adquirir sus rasgos fundamentales en lo que respecta a las destrezas orales de la misma, como son la fonación, la dicción, el acento, etc.
Yo me pregunto, ¿por qué nosotros somos más tolerantes de lo que ellos son con nosotros?

