Saber un idioma y aprender a comunicarse en un idioma.
Jennifer López y Christina Aguilera son dos Ãconos de ‘latinidad’ que muchos hispanohablantes reconocen, irónicamente, ambas estrellas de la farándula internacional no hablan el español, ni siquiera mascullándolo, aún cuando lo pronuncian muy bien en sus canciones.
Y es que, saber un idioma no es sinónimo de saber comunicarse, lo mismo que cantar una canción no es lo mismo que saber qué significa el contenido de aquella.
Detengámonos a pensar un momento para qué se aprenden idiomas, pues sin duda lo primario en este aspecto es la importancia de la comunicación: aprendemos idiomas para comunicarnos. Y la comunicación es la base de las relaciones sociales.Â
Ahora, si damos un vistazo a nuestro contexto social y cultural en la actualidad, nos damos cuenta que la importancia de aprender un idioma se hace más y más necesaria. Y es precisamente por los motivos inmediatos, como lo laboral o para cumplir los requisitos universitarios, lo que lleva a que la gente sienta la imperiosa y apresurada necesidad de acreditar su conocimiento de alguna lengua.
Por eso siempre se anda buscando el método ‘fácil’, el ‘sencillo’ y el ‘veloz’, para aprender un idioma. Ya lo explican ofertas de aprendizaje para ejecutivos que desean ‘aprender japonés para negocios’ o para cazadores de ballenas que deseen aprender ‘neozelandés para balleneros’.
Estos dos ejemplos solo sirven para señalar la idea de que en la actualidad hay un desfase sobre el significado y la importancia de aprender un idioma.
Ahora se ‘facilita’ el aprendizaje de cualquier lengua con cursos rápidos y especÃficos, con una limitada cantidad de palabras uno aprende a comunicarse en un contexto especÃfico. Asà los idiomas pierden su valor y lo que importa ahora es ‘aprenda a comunicarse entre ejecutivos’, ’20 lecciones prácticas para niñeras en Londres’.
La idea central, la importancia y valor de la comunicación, se queda de lado para cederle paso a lo inmediato y a lo simplificado. Sin embargo, el estudiar idiomas no es una pérdida de tiempo, aunque mucha gente lo piensa de ese modo.
Si se entiende que el valor real de aprender inglés, francés o italiano, es aprender a comprender a la gente que habla esos idiomas, y no asegurarse un hit entre la comunidad latina y ganar millones de dólares, uno puede ganar algo más que un certificado de idiomas en un curso, es decir entender el valor que en sà mismo tiene aprender un idioma nuevo.
Para lograr cierta armonÃa entre la demanda de cursos intensivos de idiomas y sin dejar de lado el valor de una lengua, se ofrecen hoy en dÃa, una gran cantidad de ofertas para aprender lenguas en el extranjero. Las ofertas son variadas, hay desde viajes a Nueva York hasta a Alemania, o se pueden encontrar lecciones de español en México o Perú.
La ventaja de estos viajes es que el aprendizaje es mucho más rico debido a la inmersión lingüÃstica, sin contar el valor agregado que se encuentra al compartir un pequeño tiempo en una sociedad distinta, aprendiendo a comunicarse y conociendo distintos tipos de tradiciones y manifestaciones culturales. Cosas que no se aprenden en ‘veinte lecciones rápidas’ para hacer negocios en alemán.

