Mi clase de Sherlock Holmes
En estos dÃas, empecé a leer un libro que conservo desde la secundaria. En realidad, nos obligaban a revisarlo en la clase de inglés. Cuando mis dÃas eran de relajo e irresponsabilidad. Me sorprendo a veces cuando recuerdo las buenas oportunidades que desaproveché y los esfuerzos que mantuvieron mis maestros por hacer de mà un ciudadano correcto. Justamente una de esas técnicas profesorales era la lectura. En esos tiempos, no advertÃa la suerte de tener un texto de literatura o unas cuantas palabras sabihondas. Pero nunca es tarde.Â
Mi colegio era bilingüe (es, porque sin mà también existe). Se preocupaban por inculcarnos un segundo idioma, dadas las exigencias profesionales (posteriores) rapaces y competitivas. Y, como querÃan dotarnos de un valor agregado (de alguna forma, los seres humanos somos productos), nos enseñaban inglés. Llevaba muchas horas académicas de lengua británica y eran muchas las actividades relacionadas con ésta. Hasta cantábamos el himno de la escuela en tal idioma (también en español).Â
AsÃ, una de las pedagogÃas que más me gustan (ahora) y desaproveché (por ocioso), fue la lectura de libros. Era una excelente estrategia de enseñanza: decodificar signos escritos. Recuerdo que la profesora prendÃa un radio y reproducÃa un CD-ROM con la gruesa voz de un señor narrando la historia (inglés) que tenÃamos en nuestras manos. Era aleccionador. Pero todo no fue por mi ociosidad. En esos momentos, conocÃa poco del idioma y, motivado por mi ignorancia, me ahogaba en el vértigo de la indigencia académica.Â
En uno de esos mediodÃas (estudiaba por las mañanas), leÃmos unos magnÃficos relatos, que son los que estoy revisando ahora, unos cuantos años después. Se trata de The return of Sherlock Holmes (El retorno de Sherlock Holmes), un pequeño libro del escritor británico Arthur Conan Doyle, un médico que entre espera y espera (a sus pacientes), se hizo inventor. De palabras y de uno de los detectives más mÃticos e inteligentes de la historia: Sherlock Holmes. AsÃ, los casos policiales que resolvÃa con gran astucia eran narrados con un estilo diáfano y dinámico. Y lo mejor: aprendÃamos inglés mientras oÃamos la áspera voz del contador radial de cuentos.Â
Historias como The Norwood builder (El constructor de Norwood) o The six napoleons (Los seis napoleones) gritaban con el sonido mudo de sus escritos y buscaban llamar mi atención. Ahora la tienen totalmente. La lectura es uno de los mejores métodos para practicar un idioma, no solamente por el hecho de enriquecer nuestro léxico y divertirnos un rato, sino porque nos dota de una estructura lógica de expresión. Y un orden para comunicarnos. Es que mientras hablamos con los signos escritos de un libro, inconscientemente aprendemos a construir oraciones y dotar de funcionalidad a cada palabra.Â
Es sabido que el reading (lectura) ayuda en toda lengua. Sobre todo cuando se está en proceso de aprendizaje. Es que permite interactuar con el idioma desde contextos reales e imaginarios. Qué bien me siento cuando me entristezco con palabras extranjeras o me alegro con expresiones ajenas. Eso significa que voy por buen camino.

