Ley universal de lenguaje: sÃ, se puede decir cualquier cosa.
Una tarde, cuando estaba en Nueva York, donde asistÃa a un curso de inglés en una escuela de idiomas, me topé con un artÃculo sobre el zoólogo Desmond Morris, me quedé bastante sorprendido por ciertas ironÃas que puede tener el lenguaje al leer la nota. En el caso de Morris dirigió una sutil ironÃa acerca de la fe asiendo alusión a la relación de significados que tenÃan ‘Dog’ (perro) y ‘God’ (dios).
Cuando uno se topa con estas anécdotas interesantes te hace pensar que el lenguaje humano es infinito en significados. ImagÃnense, si no existiera el inglés, algunos escépticos mordaces se hubieran perdido un buen juego de palabras.
Pero luego, siguiendo el recorrido en internet (en uno de esos dÃas en que te propones invertir tu tiempo en perderlo) encontré una página que comentaba sobre los premios ‘antinobel’ dados a las investigaciones más inútiles en distintos campos de exploración.
Y bueno, la noticia salió ‘comentada’ en varios diarios hace un buen tiempo, cuando un grupo de cientÃficos de Barcelona recibió el dichoso premio por comprobar que las ratas no podÃan entender los idiomas japonés y el holandés pronunciados al revés.
¡Vaya descubrimiento! Si querÃan ganarse dos premios me hubieran puesto a mà de ejemplo de que un español no entiende el japonés y el holandés ni hablado correctamente.
Y si hubieran querido asegurarse la victoria me hubieran usado de ejemplo hace dos años cuando no entendÃa nada de inglés.
En fin, en realidad ante esta noticia no pude hacer más que reÃr, y de muy buena gana, agradeciendo de paso que en esta vida haya cosas que o nos hagan pensar o nos hagan reÃr pensando. Después de todo, nada que no esté dicho puede saberse y si bien el experimento parecÃa sin ningún valor por lo menos sabemos que ante una posible invasión de ratas, estas no utilizarán el japonés y el inglés codificados.
No sé si les habrá pasado ustedes pero a mà me solÃa suceder que cuando estaba bajo mucha presión en algún examen, soñaba que leÃa los textos del curso al revés, obviamente no entendÃa nada y esa era la base de mi pesadilla.
Vaya que aprender idiomas puede ser todo y nada al mismo tiempo, para quienes crean que es suficiente con su propio idioma, pues les comento que, por más inútiles que parezcan estas dos anécdotas que he puesto, a mà me han divertido mucho y me han hecho pensar bastante.
Si las ratas no entienden esas dos lenguas al revés, o dios en inglés puede ser un anagrama de perro, sin duda el que más lÃos se trae entre manos es el ser humano, que la gran parte de veces es incapaz de entender a gente que habla su propio idioma y mucho menos entenderse asà mismo.
Bueno, hay dos cosas que pude notar al pensar en lo dicho lÃneas arriba, primero, que el lenguaje y los idiomas son aspectos infinitos del hombre, pueden usarse para decirlo absolutamente todo y al mismo tiempo para significar nada. Y por otro lado, cuando uno se topa con anécdotas pequeñas pero que tienen un gran valor de significado, como la de Morris, te dices ‘vaya que en español no se podrÃa hacer eso’ y te quedas meditando en lo mucho que uno podrÃa decir en inglés, japonés, francés o japonés y que no podrÃa decir en español o viceversa.
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