La experiencia de los viajes lingüÃsticos.
Sabemos que todo el tiempo estamos aprendiendo cosas nuevas y conociendo cosas nuevas. Pero al hacerlo anclados en la sociedad que conocemos, hace que nuestra forma de ver las cosas sean a veces ‘normales’.
La experiencia de los viajes de inmersión ofrece ampliar la forma en que una persona concibe su realidad. Esto se basa en parte a los cambios que sufre el estudiante no solo porque va a estudiar una lengua distinta, sino porque se está enfrentando a una sociedad completamente diferente a la que ha conocido.
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Y no debe pensarse que solo los ‘aborÃgenes’ o ‘tribus’ poseen exotismo. Uno puede maravillarse ante las distintas formas de vida que se llevan en ciudades tan modernas como Nueva York o Londres.
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Muchos habrán oÃdo, por ejemplo, de la hora del té, pero una cosa es escuchar esta anécdota y otra es vivir esta etapa todos los dÃas durante, por decir, dos meses que uno ha elegido pasar viviendo en Londres y aprendiendo inglés.
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La inmersión lingüÃstica ofrece a los estudiantes de idiomas la posibilidad de aprender un idioma mostrando a su vez la complejidad que envuelve el desarrollo de una lengua dentro de un grupo social.
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Es distinto aprender inglés o francés de un libro o de una profesora en un instituto que nos da clases dos horas diarias, a estar sumergidos totalmente en la lengua sin posibilidad de dejar de hablarla.
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Por eso es que también, los viajes de idiomas son formas en que las personas maduran y se enfrentan a procesos distintos de socialización. No solo en lo que se refiere hablar otra lengua sino a aprender a ser independientes en un contexto distinto, a tratar a otras personas de distintas edades y a asumir responsabilidades como individuos que deben tomar decisiones pertinentes en un viaje.
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El conocer y  confrontar el idioma que se desea aprender con la sociedad que la habla, y que en muchas formas la representa, es también una forma interesante de entender la importancia de una lengua. Muchas personas que hacen viajes a USA o Francia, para aprender inglés o francés, se sorprenden mucho del impacto que significa conocer las culturas y tradiciones que subyacen de una lengua (o al revés).
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Por eso, la inmersión lingüÃstica puede resultar una experiencia enriquecedora para quienes decidan asumir el reto. Ya que engloba más que el reto de aprender una lengua. Como ya se dijo antes, implica también que el estudiante asuma responsabilidades más allá de los estudios.
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Las prácticas de la individualidad y la responsabilidad están en constante desarrollo en los viajes de inmersión. Del mismo modo, estas ‘prácticas’ permiten que los estudiantes estén en contacto con otras personas, no solo de diferentes culturas, sino con diferentes gustos y formas de ver el mundo, de esta manera, por medio de las interrelaciones los estudiantes aprenden tanto un idioma como a conocer, aceptar y juzgar crÃticamente, la forma de pensar de otras personas. Y, además, con esto enriquecen su propio mundo interior.
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