Estudiar inglés en el extranjero: una cuestión de fe.
Es bizarro pensar que a veces no es suficiente con aprender inglés, francés, chino o cualquier otro idioma, para entender a los demás. Y cuando el tema en cuestión viene a ser (parafraseando a Homero Simpson) “el personaje de ficción favorito de grandes y chicos”, es decir Dios, el asunto se vuelve más puntilloso.
Porque, el lío del asunto de Dios no empieza con el simple detalle de que cada lengua tenga una palabra distinta para definirlo, sino que en un mismo idioma, hay muchas culturas que se acreditan el hecho de creer en EL DIOS.
Y si uno da una mirada a la página de noticias de la BBC de Londres, puede encontrarse de vez en cuando con alguna que otra que tiene como tema a Dios. Por ejemplo, el caso de un juez en
la India que mandó a comparecer a dos dioses en una querella sobre propiedades.
Y si esto parece ilógico, basta con comentar los conflictos que han provocado, desde hace meses, las diversas actividades de Tom Cruise y la cienciología a su paso por Alemania (por motivo del filme Valkiria)…O incluso la polémica que se ha provocado a causa del estreno de la Brújula Dorada, a la que acusan de promover el ateísmo… Sobre religiones, creencias y fe todo el mundo tiene algo que decir y lo peor, es que todos parecen querer tener la razón.
Así, cuando decidí hacer un viaje lingüístico para mejorar mi forma de hablar inglés, o, mejor dicho, para captar mejor el acento y por ende, pronunciar mejor las palabras, tenía que escoger entre tres lugares, Irlanda, Estados Unidos y Reino Unido.
No soy una persona religiosa, aunque tampoco creo en el ateísmo… El caso es, fui criado en una familia católica, y yo pensaba, en el típico ataque antropocentrista que todos tenemos alguna vez, que el mundo se dividía entre católicos y los que no…
Pero, resulta que por ahí abundan los cristianos, los católicos romanos, los judíos, los protestantes, los amish… , y a la hora de elegir un lugar para irme de viaje, mis padres y mis otros hermanos, más comprometidos con esto de la religión que yo, comenzaron a elegir por mí ‘el lugar adecuado’ para que viajara.
Obviamente no les hice mucho caso pero me dio bastante risa que se hicieran tantos líos al pensar que yéndome a Nueva York encontraría a muchos judíos o en Londres vería demasiados protestantes.
Definitivamente yo no iba a viajar en plan de terminar evangelizado por alguna religión extraña, lo que quería era mejorar mi inglés, y terminé por elegir Londres como destino. A pesar de las réplicas paternas, y fue una experiencia muy divertida, al menos las personas de mi edad que conocí no trataban de hablarme de pecados, castigos, dios y esas fruslerías, más bien, y esto es lo que finalmente vale al momento de conocer gente y culturas nuevas, simplemente hablábamos de nosotros para conocernos, y hablar es la mejor manera de mejorar la pronunciación del inglés, y de paso, de entender a los otros.

