Estudiar idiomas: de la lectura a la conversación.
Muchos ya hemos pasado por el largo proceso de estudiar inglés en el colegio, o incluso en algún instituto o escuela de idiomas. Y sabemos que una cosa es el inglés técnico que hemos aprendido para leer en inglés o hasta escribir fluidamente, y otro es el inglés que podemos hablar realmente.
No es fácil adquirir una modulación fluida y natural del inglés, antes que esto, siempre parece ser más sencillo que adquiramos una forma ‘correcta’ de hablar.
Sin embargo entre lo ‘correcto’ y lo ‘natural’ hay un buen trecho.
Si observamos nuestra forma de hablar, e incluso, observamos como es que hablan nuestros amigos o familiares el español, nos damos cuenta que hay una gran diferencia entre la forma en que se habla y la forma en que se escribe.
Lo mismo pasa cuando aprendemos inglés. Nos enseñan el idioma como está plasmado en los libros de enseñanza. Este es el inglés, digamos, más formal y estandarizado.
En todas las lenguas, suele haber esta distinción entre el lenguaje hablado y el escrito. Este último no varÃa mucho, es más, puede permanecer idéntico con el paso de las décadas o hasta siglos. En cambio el lenguaje hablado varÃa constantemente, solo basta con comparar el lenguaje que hablan los niños, los adolescentes, los adultos y los ancianos.
¿Alguien alguna vez no ha sido amonestado por alguna mamá o algún viejecillo que nos dice que no entiende lo que decimos?
Pues, aunque a veces sea solo una exageración cuando dicen que entre ‘jóvenes y adultos’ no se entienden y que parece que hablaran otras lenguas, pues en cierto sentido es cierto.
Del mismo modo, hay cosas que uno nunca aprenderá en una clase de inglés (por ejemplo) en el aula pero que aún asÃ, son fórmulas coloquiales que cualquier anglófono promedio utiliza en su vida diaria.
Si nos detenemos a pensar un poco, nos daremos cuenta que el lenguaje que se utiliza en la vida cotidiana, aquel que todos hablamos, es el que no se enseña en un aula de idiomas.
No es que esto sea algún tipo de complot, al contrario, se debe a la constante transformación que sufre el lenguaje. Por ello, es más sencillo explicar las bases y las fórmulas básicas del idioma para preparar al estudiante a enfrentar el idioma hablado.
Por esto, aprender idiomas no constituye un solo tema al que uno se debe enfrentar. A partir de una enseñanza ‘teórica’, para llamar asà a las clases en el aula, un estudiante debe estar preparado para que, con las herramientas obtenidas en esas lecciones, sea capaz de aprender, en paralelo o más adelante, a aplicarlas en el habla del idioma cotidiano.
La mejor forma de hacer lo último, es practicando, es decir, hablando el idioma constantemente, asà como ejercitando el oÃdo en las conversaciones. Para esto, además, se suele recomendar los viajes lingüÃsticos. Una estadÃa en USA o Reino Unido, permiten que el estudiante ponga a prueba sus conocimientos del idioma, reconozca sus puntos débiles y los mejore con la práctica constante.
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