El viaje lingüÃstico, un poco acerca de la aptitud vocacional.
A lo largo de toda mi vida he ido cambiando de parecer respecto a lo que he querido ‘ser’ de grande. Bueno, ahora ya soy grande pero todavÃa tengo expectativas sobre lo que quiero ser.
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Por ejemplo, cuando tenÃa siete años lo que querÃa ser era una turista. En esa época realmente creÃa que ser turista podÃa ser una profesión, y encima rentable. Claro que con el tiempo tuve que entender que viajar por el mundo conociendo cosas nuevas no era un trabajo a menos que fuera acompañado de alguna otra actividad, como ser reportero, ladrón o viajero del tiempo. Bueno, es broma.
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Cuando abandoné mis intenciones de estudiar para ser turista encontré que la profesión más entretenida era la de detective, tanto por Conan Doyle como por los más duros de Dashiel Hammet, claro que mi influencia inicial fueron algunas actividades de Minky Momo.
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Y, finalmente, tratando de pisar en la realidad a eso de los quince años pensaba que estudiar periodismo podrÃa enmarcar mis dos profesiones favoritas: turista + detective.Â
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Puede que estas tres profesiones sigan pareciendo algo ingenuas pero, aparte del turismo, hasta ahora albergo la posibilidad de ser algún dÃa detective privado (a lo CrÃmenes de Seda pero sin las escenas para adultos).
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Eso sÃ, si hay algo que tienen en común estas tres actividades es que implican viajar mucho y conocer mucho. Más que nada, saber moverse en distintos contextos e incluso hablar distintos tipos de lenguas. Más o menos durante mis quince años es que comencé a estudiar inglés en un instituto.
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Estuve casi tres años batallando con el idioma, lo que me permitió tener al alcance de mis manos obras en inglés que no hubiera descubierto asà como asÃ. Sin embargo cuando comencé a prepararme para decidir que estudiar en la universidad fue cuando decidà viajar a Londres para mejorar mi inglés.
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Obviamente también hubiera valido la pena irse a Estados Unidos pero por una cuestión cronológica elegà a Londres y a su clásico escritor de misterios. Creo que es importante señalar en este punto dos cosas.
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Estudiar el inglés ‘vivo’, esto es, hablarlo con las personas me ayudó mucho a sentir más libertad al pronunciarlo, porque hasta entonces sentÃa como si habÃa aprendido a usar una herramienta a medias, que es lo que pasa cuando solo puedes leer y escribir en un idioma.
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Por otro lado, durante mi estadÃa en Londres redefinà un poco lo que significarÃa realmente lo que yo querÃa hacer con mi vida y por eso ahora, estudio literatura, sé que es un poco raro pero al final creo que es lo que más me interesaba en ese momento. Eso sÃ, en la literatura, como en otras profesiones, esto de aprender idiomas es más que vital, y no solo hablo del inglés, porque, mientras más aumentan tus expectativas más es lo que quieres leer y más es la bibliografÃa en otras lenguas que se te ofrece.
 Al final, creo que quizá nunca definà sino hasta el final lo que era mi aptitud vocacional, pero lo que siempre tuve claro es que los idiomas eran un asunto que no debÃa abandonar por nada.

