Aprender idiomas, por qué.
Una amiga mÃa repitió el curso de latÃn dos veces asà que finalmente a la tercera terminó por aprobar el idioma, y además con dieciocho. Recuerdo que medio en broma medio en serio me decÃa ¿para qué me va a servir el latÃn, a menos de que misteriosamente termine viajando en el tiempo a una Roma donde hablen latÃn?
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Y, aunque ella sabÃa que entre el latÃn que se hablarÃa en Roma hace siglos y el que se enseña ahora en las universidades, quizá quede poco en común, sabÃa que esa era solo una excusa para encubrir su pereza por aprender los niveles iniciales del idioma.
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Si ella reprobó el latÃn dos veces fue porque no le daba la gana aprenderlo, no porque fuera un idioma imposible de aprender. Nunca fue a clase, o se dormÃa durante ella porque el dÃa anterior estuvo bebiendo demasiado.
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Otra cosa que siempre me ha sorprendido es que una de las razones por medio de la cual se trata de convencer a las personas de aprender una lengua es aquella que empieza con ‘imagÃnate que estás en otro paÃs donde no conoces el idioma…’ Pues la realidad es que muchos de nosotros no saldremos de nuestro continente y si lo hacemos quizá lo hagamos por turismo y no nos interese conocer a la gente sino las zonas de turno y simbólicos de un lugar.
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Pero, con una mentalidad asà ¿entonces qué caso tiene aprender un idioma nuevo? Personalmente, creo que sin importar si alguna vez saldrás de tu paÃs o no, uno es capaz de viajar por distintos mundos de muchas formas. Y una de ellas es la lectura. No, no es un reemplazo de los viajes que uno no hará, sino es otra manera de conocer otros mundos.
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Aprender otros idiomas hace que nuestros mundos se amplÃen, que podamos entender otras lenguas implica también que conozcamos otras formas de pensar y sentir, otras formas de amar y de llorar e incluso de sufrir o sentir melancolÃa. Cada idioma encierra ideas nuevas aunque aparentemente la traducción haga parecer que palabras en distintas lenguas son reemplazables entre sÃ.
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Pues no pasa necesariamente de esa forma. Y muchas veces nos perdemos muchas cosas nuevas cuando nos rendimos y nos quedamos solo en terreno conocido. Aprender otros idiomas es también explorar tierras vÃrgenes. Descubrir cosas nuevas que incluso antes nos parecÃan conocidas y trilladas.
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No hay que hacer grandes viajes para conocer cosas nuevas, incluso leyendo un libro nuevo se aprenden cosas distintas cada dÃa. O llegando a un blog distinto por internet, uno aprende más y más de música, arte, literatura y diversión.
 Asà son los idiomas, no son solo conjuntos de palabras arbitrarias, son la forma en que las personas construyen el mundo que les rodea y como la explican a los demás. Después de todo no solo la pintura o la escultura son artes, la literatura, la poesÃa, la crónica, los ensayos, son formas en que las personas, en distintas lenguas, se manifiestan.

