Aprender idiomas en tierras extranjeras.
Las experiencias lingüÃsticas pueden ser muy buenas para ciertas personas interesadas en recurrir a métodos algo más ‘radicales’ que los métodos tradicionales para enseñar idiomas. No vamos a negar que, viajar a otro paÃs para aprender su idioma es una forma ‘simple y común’ de estudiar una lengua.
Al contrario, se requiero voluntad, compromiso e inversión para poder planear un correcto viaje de idiomas. Las personas que optan por esta aventura lo hacen tanto por la oportunidad que implica conocer un lugar y gente nuevas, como por el deseo de poder estudiar el idioma de manera más profunda y constante.
Sabemos que si queremos aprender inglés y nos vamos a Londres, no vamos a poder hablar español todo el tiempo, como sà sucederÃa en cualquier clase común. Esto es un punto importante en las inmersiones, y que los viajes lingüÃsticos, no son en ningún caso, viajes turÃsticos.
Que alguien termino transformado la inmersión en una aventura de diez dÃas a Disney ya es responsabilidad del estudiante. Porque la premisa principal en los viajes de idiomas es ‘aprendo primero y me divierto mientras’.
Sabemos que si estamos en Londres o ParÃs, aprendiendo la respectiva lengua de cada ciudad, no vamos a parar todo el dÃa en un salón de clase o escribiendo reportes. También tenemos la oportunidad de conocer el lugar donde nos encontramos y conocer la sociedad que habla la lengua que aprendemos.
Pero, asà como hay muchas personas que realmente pueden descubrir que pueden pasar una buena experiencia en una travesÃa como ésta, no significa que todas las personas estén capacitadas para estas propuestas educativas. La gente muy tÃmida e insegura, puede pasar por malas experiencias viajando de esta forma, porque en la inmersión uno suele estar por su cuenta y debe aprender a desarrollar su propio estilo para movilizarse en un contexto diferente en donde, no solo la gente no tiene nuestros mismos gustos sino que no hablan nuestra lengua.
Aunque es cierto que hay personas que siendo muy tÃmidas, encontraron en los viajes de inmersión una forma de abrirse y dejarse conocer por otras personas que no los juzgaban de antemano. Aunque no siempre será el caso.
Tampoco es buena idea que alguien que solo quiera ‘pasarla bien’ escoja estas modalidades. La razón es simple, cuando el curso acabe, se darán cuenta que por no ir a clases ni prestar atención, no aprendieron nada y de inmediato culparán a la escuela. No niego que haya casos en que las Escuelas de Idiomas sean malas, pero también hay casos en que los alumnos se boicotean a ellos mismos y luego buscan culpar a las instituciones.
La oportunidad de conocer una nueva cultura, personas de distintas partes del mundo, de poder conocerte a ti mismo a través del reto de vivir de forma independiente, y sobre todo, de aprender a conciencia una lengua, eso es lo que te puede ofrecer la opción de los viajes lingüÃsticos. La decisión está en cada uno de nosotros.

