July 23, 2007

Mi clase de Sherlock Holmes

Filed under: Uncategorized — edgar @ 8:14 am

En estos días, empecé a leer un libro que conservo desde la secundaria. En realidad, nos obligaban a revisarlo en la clase de inglés. Cuando mis días eran de relajo e irresponsabilidad. Me sorprendo a veces cuando recuerdo las buenas oportunidades que desaproveché y los esfuerzos que mantuvieron mis maestros por hacer de mí un ciudadano correcto. Justamente una de esas técnicas profesorales era la lectura. En esos tiempos, no advertía la suerte de tener un texto de literatura o unas cuantas palabras sabihondas. Pero nunca es tarde. 

Mi colegio era bilingüe (es, porque sin mí también existe). Se preocupaban por inculcarnos un segundo idioma, dadas las exigencias profesionales (posteriores) rapaces y competitivas. Y, como querían dotarnos de un valor agregado (de alguna forma, los seres humanos somos productos), nos enseñaban inglés. Llevaba muchas horas académicas de lengua británica y eran muchas las actividades relacionadas con ésta. Hasta cantábamos el himno de la escuela en tal idioma (también en español). 

Así, una de las pedagogías que más me gustan (ahora) y desaproveché (por ocioso), fue la lectura de libros. Era una excelente estrategia de enseñanza: decodificar signos escritos. Recuerdo que la profesora prendía un radio y reproducía un CD-ROM con la gruesa voz de un señor narrando la historia (inglés) que teníamos en nuestras manos. Era aleccionador. Pero todo no fue por mi ociosidad. En esos momentos, conocía poco del idioma y, motivado por mi ignorancia, me ahogaba en el vértigo de la indigencia académica. 

En uno de esos mediodías (estudiaba por las mañanas), leímos unos magníficos relatos, que son los que estoy revisando ahora, unos cuantos años después. Se trata de The return of Sherlock Holmes (El retorno de Sherlock Holmes), un pequeño libro del escritor británico Arthur Conan Doyle, un médico que entre espera y espera (a sus pacientes), se hizo inventor. De palabras y de uno de los detectives más míticos e inteligentes de la historia: Sherlock Holmes. Así, los casos policiales que resolvía con gran astucia eran narrados con un estilo diáfano y dinámico. Y lo mejor: aprendíamos inglés mientras oíamos la áspera voz del contador radial de cuentos. 

Historias como The Norwood builder (El constructor de Norwood) o The six napoleons (Los seis napoleones) gritaban con el sonido mudo de sus escritos y buscaban llamar mi atención. Ahora la tienen totalmente. La lectura es uno de los mejores métodos para practicar un idioma, no solamente por el hecho de enriquecer nuestro léxico y divertirnos un rato, sino porque nos dota de una estructura lógica de expresión. Y un orden para comunicarnos. Es que mientras hablamos con los signos escritos de un libro, inconscientemente aprendemos a construir oraciones y dotar de funcionalidad a cada palabra. 

Es sabido que el reading (lectura) ayuda en toda lengua. Sobre todo cuando se está en proceso de aprendizaje. Es que permite interactuar con el idioma desde contextos reales e imaginarios. Qué bien me siento cuando me entristezco con palabras extranjeras o me alegro con expresiones ajenas. Eso significa que voy por buen camino.

If you liked the article, you can recommend it here:
meneame.gif Fresqui Barrapunto Technorati delicious digg Enchilame Favoriting chido google yahoo Live Bookmarks netscape ma.gnolia blogmemes

July 10, 2007

Tolerancias lingüísticas

Filed under: Uncategorized — edgar @ 10:27 pm

Veía hace un momento, durante mi descanso del medio día, un canal de televisión por cable y en un programa de información de noticias, hacían una mediana entrevista a aun chef que vivía hace ya bastantes décadas en mi país. Este era francés y por tanto, decía había traído toda su influencia gastronómica para mezclarla con la maravillosa comida de mi patria.

Pues bien, en verdad este hombre era muy bueno en la cocina, demostraba como podía hacer desde pan francés hasta una suerte de comida novo andina es decir, una suerte de comida que se crea a partir de la mixtura de comida extranjera con la nativa, lo que equivale a decir creppes con champiñones y queso serrano, ensaladas andino- francesas, entre otras.

Sin lugar a dudas, este hombre era bastante exclusivo en la preparación de platos de fondo, postres y demás. Además, él mismo decía que había llevado estudios (además de los franceses) sobre nuestra cocina (la peruana) y que con mucha dedicación y paciencia había aprendido a combinar los diferentes sabores y las exquisitas sazones criollas para incorporarlas en su famoso restaurante que tanto dinero aparentemente le daba.

Así, conforme avanzaba la entrevista me fui dando cuenta que este chef aún tenía mucho del acento francés en su habla: decía con fuerte nasalización las palabras que requerían una ‘n’; y no sólo eso, sino que a algunas palabras en femenino las trataba como si fuesen masculinas (por ejemplo, dijo ‘el harina’). Sin embargo, estoy segura que sus confusiones idiomáticas pasaban como marca de su procedencia que a un desdén por su frágil manejo oral.

Yo me puse a pensar en las veces en las que los latinos aprendemos un idioma y todo lo que debemos de hacer para adquirir el dejo. Esto se ejemplifica aún más cuando estamos en los países en donde se habla tal lengua y muchas veces somos símbolo de marginación porque no poseemos tal acento. He escuchado casos en los que las personas corrigen todo el tiempo a los inmigrantes y hasta se burlan por sus faltas de fonación correctas o de concordancia, en el peor de los casos.

Mi país no es así, y puedo prever que lo más seguro es que ninguno de los países de habla hispana lo sea. Y esto se debe fundamentalmente a nuestro aprecio por lo extranjero y no a nuestro rechazo. Ese chef, con la cantidad de años que vivía en mi país (decía que más de 20), podía ya manejar la lengua bastante bien y tal vez a la perfección. Yo hace poco hice un viaje al Brasil (por no mas de 3 semanas) y me fijé tanto a la lengua que al llegar otra vez al mío, pude entablar conversaciones muy fluidas con el profesor que me enseñó hace algunos meses atrás. Sin embargo, si bien este chef sabía la estructura gramatical de la lengua no se preocupaba por adquirir sus rasgos fundamentales en lo que respecta a las destrezas orales de la misma, como son la fonación, la dicción, el acento, etc.

Yo me pregunto, ¿por qué nosotros somos más tolerantes de lo que ellos son con nosotros?

If you liked the article, you can recommend it here:
meneame.gif Fresqui Barrapunto Technorati delicious digg Enchilame Favoriting chido google yahoo Live Bookmarks netscape ma.gnolia blogmemes

July 6, 2007

Planificación de una clase de idiomas

Filed under: Uncategorized — edgar @ 10:28 pm

Si usted quiere o pretende ser un profesor de una clase de idiomas, debe ya de haber pensado en la planificación de su clase. Es decir, tomar el tiempo necesario para el momento de la gramática, el momento del vocabulario nuevo, las dinámicas o actividades, las correcciones, etc.

Es importante que los tiempos estén correctamente estructurados en su clase, porque de no ser así, correría el riesgo de no llevar a cabo determinadas situaciones que usted haya previsto y por tanto que sus alumnos se queden sin practicarlas o adquirir esos conocimientos.

Así, como decía líneas arriba, hay ciertos aspectos de una clase de idiomas que deben de hacerse antes de su ejecución. En este campo encontramos los objetivos gramaticales, las actividades con respecto a estos objetivos, los recursos que se usarán para la ejecución de estas actividades y el tiempo dedicado a la evaluación del tema.

1.- Los objetivos gramaticales: estos tendrán que ver exclusivamente con los retos lingüísticos que le enseñará a sus alumnos. No olvide que mientras estos objetivos se vean engarzados en una situación comunicativa efectiva (es decir, en una situación real de comunicación) sus resultados (los de los alumnos) serán mayores. Así, el tiempo que le deberá dedicar a esta área (si estamos hablando de una hora de clase) será de 15 a 20 minutos como máximo, ya que de excederse en la explicación de estos, no tendrá tiempo para las respectivas dinámicas o evaluación al finalizar esta.

2.- Las actividades: estas tienen que ver con los recursos que use para efectivizar los conocimientos gramaticales de su clase. Es decir, estas pueden ser imágenes, diálogos, intervenciones con audios o videos, etc. En cualquier caso con unos 20 o 25 minutos más, una buena sesión de actividades hará que las destrezas gramaticales de los alumnos se vean bastante ejercitadas.

3.- La evaluación: Evaluar a sus alumnos es una de las mejores maneras de comprobar que tanto han avanzado estos y que tanto lo han llegado a comprender. Hay varios tipos de evaluaciones, si usted no quiere que sus aprendices se sientan timados por una evaluación directa (oral o escrita), entonces, puede alargar el tiempo de las actividades para que durante ellas usted ronde de manera muy abierta por el salón de clase y así esté alerta del avance de sus alumnos. Este método indirecto le ayudará a ser mucho más cercano con sus alumnos y le dará herramientas del tipo frontales y horizontales (en vez de las verticales, en donde tendrá que verse como un inquisidor).

En líneas generales, planificar la clase de idiomas es una estrategia básica puesto que le ayudará a reflexionar sobre los momentos en los que sus alumnos se encuentran con mayor predisposición para un tema o determinada actividad. Además, calcular los tiempos necesarios entre una y otra fase, hará que el alumno pueda llegar a aprender todos los recursos que usted le brinde, sin dejar que estos pasen por alto si es que el tiempo apremiara.

If you liked the article, you can recommend it here:
meneame.gif Fresqui Barrapunto Technorati delicious digg Enchilame Favoriting chido google yahoo Live Bookmarks netscape ma.gnolia blogmemes

July 2, 2007

Los objetivos del profesor en la clase de idiomas

Filed under: Uncategorized — edgar @ 12:08 pm

Si usted está pensando en dar clases de algún idioma es importante que tome especial importancia sobre los objetivos que va a tener o usar en cada clase ya que conocer con anticipación los resultados en el inicio de la planeación y nos proporciona una serie de ventajas.

Un objetivo se puede entender con dos significados: como una meta a alcanzar, un logro, algo a lo que tendemos que se encuentra lejos en la distancia o en el tiempo y deseamos acercarnos, o como aquello que es contrario a lo subjetivo. Aquí, es muy importe que se tome especial distancia frente a un objetivo institucional, por tanto los objetivos de una clase son los ‘objetivos de aprendizaje’ que se refieren a lo que cada alumno o aprendiz participante es una clase tendrá que alcanzar.

También importante que se separen los ‘objetivos de enseñanza’ de los objetivos de aprendizaje. Como dije líneas arriba un objetivo de aprendizaje debe de alcanzarlo el alumno, es decir, se plantea como una meta el sujeto de aprendizaje. En cambio. Los objetivos de enseñanza son los que se plantea el profesor como un medio o como una acción para alcanzar el aprendizaje.

Así por ejemplo si el objetivo de su clase de español es “mostrar la conjugación del verbo SER”, aquí claramente estamos ante un objetivo de enseñanza donde el profesor se plantea ‘enseñar…’. Sin embargo, este objetivo no señala qué es lo que aprenderá el alumno. Por otra parte, la acción de ‘enseñar’ aunque fuera realmente el objetivo del curso, no requeriría de acciones mayores que hacer una tabla donde se muestren la conjugación, imprimir copias, repartirlas en la case y ya se cumplió el objetivo, pues ya fue ‘mostrada’ la conjugación. Dicho objetivo no requeriría de otro tipo de actividades que hacer una tabla de conjugación.

Por otro lado, si usted cambia su frase por “proporcionar verbos irregulares para contar la rutina personal en el presente”, aquí se muestra qué es lo que hará el maestro ‘proporcionar’ por lo tanto basta con que se los proporcione para que su objetivo sea logrado, Sin embargo, si seguimos con la lectura del ‘objetivo’ encontramos datos adicionales que nos permiten deducir cuál es el verdadero aprendizaje que se espera de los estudiantes.

En conclusión, los objetivos orientan el proceso de enseñanza- aprendizaje. Además facilitan el proceso de evaluación. Es importante que el profesor maneje estos objetivos que le permitirán prever qué será necesario para la enseñanza y cuál será el beneficio para el aprendiz.

Por tanto, la relación de objetivos claros y no subjetivos permite una mejor comunicación entre todos los involucrados en el proceso, es decir, alumno y profesor. Así, una de las mejores maneras de redactar un objetivo, es diciendo claramente qué es lo que en la clase aprenderá el alumno, qué es lo que podrá hacer a partir de ella pero previendo lo que no sabe para darle una serie de herramientas que mejoren su nivel de aprendizaje.

If you liked the article, you can recommend it here:
meneame.gif Fresqui Barrapunto Technorati delicious digg Enchilame Favoriting chido google yahoo Live Bookmarks netscape ma.gnolia blogmemes